> Recordar una
escena de la que hayamos sido testigos y narrarla poniendo
especial cuidado en los personajes que la llevaron a cabo.
Tratar de atribuirles un rol principal o secundario de acuerdo
a lo que consideramos su injerencia en la acción. Suponer
(en caso de no conocerlos) la biografía de cada uno.
Usar para escribirlos no sólo sus atributos físicos
sino todas las herramientas a nuestra disposición,
su actuar, su forma de hablar, sus silencios, miradas.
> Elegir a uno de los personajes de la escena anterior
para que sea el narrador de la escena, volver a hacer distribución
de roles.
Con este ejercicio debería quedar claro que no hay
roles protagónicos o secundarios determinados, es nuestra
decisión la que coloca a los personajes en un primer
plano, o los relega a un segundo.
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