“-Parecería
que cada vez es más difícil escribir: el escritor
no sólo debe hallar la voz de sus personajes, convencer
al lector de que esos personajes hablarían de cierta
forma en una situación dada. Sino que la prosa total
del relato debe adecuarse al medio y a la psicología
del narrador. Lo que hace bien, por ejemplo Haroldo Conti;
lo que usted hace en “Patrón”. Ya no existe
el narrador inocente, todo narrador es un narrador “situado”,
alguien distinto del escritor.
-Sí, pero a veces, ese artificio es mínimo;
en “Patrón” yo no utilizo todo el tiempo
el lenguaje del campo. A comienzo del cuento un personaje
dice, simplemente, “tas preñada”. Y ese
“tas” hace que, después el lector lea “colorado”
como “colorao”. Fijate el lenguaje de Rulfo. Un
“ahorita” o el sonido de los nombres propios ya
son Jalisco. Quién narra, desde dónde lo narra
y en qué momento lo está narrando: esas preguntas
es mejor responderlas antes de sentarse a escribir. Pero en
general, yo diría que una buena historia nace con su
forma, sólo hay que verla.”
María Fasce entrevistando a Abelardo Castillo
en El oficio de mentir.
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