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Taller Virtual de Iniciación a la Narrativa
Clase 8 - Lo que hay que saber

> Personajes de novela y de cuento


> Cómo construir y contar un personaje



> ¿Un personaje de cuento?



Personajes de novela y de cuento

En la CLASE 1 hablamos de los diferentes abordajes que nos plantean los géneros narrativos. Dijimos entonces que, generalmente, cuando nos invade la idea de un cuento, vemos que es el conflicto lo que aparece o debería aparecer como prioridad. El qué pasa, suele venir antes o más definidamente que el a quién le pasa; no así en la novela donde la elaboración del o los personajes que se ven inmersos en determinada historia se nos aparecen como demanda inicial para organizar el entramado narrativo. Esto no significa que en un cuento los personajes no resulten significativos, pero podría decirse que en la escritura de un cuento es el conflicto mismo el que determinará quienes lo protagonizan. Luego, entonces, debemos ocuparnos de ellos para que puedan encarnar el suceso que hemos de relatar. Recién entonces, cuando tenemos el conflicto vamos modelando a sus protagonistas. En la mayoría de las novelas, en cambio, el proceso se invierte: vemos al o a los personajes en su devenir, la historia surge de ellos, los avatares, las circunstancias surgen de ellos. Con frecuencia nos vemos necesitados de acompañar (como testigos o relatores) el destino que ellos van cumpliendo. Insistimos sin embargo en que esto no es una regla fija, sino un intento de aproximación para analizar el tema.
Por otra parte, y aunque resulte obvio, señalaremos que no es indispensable que el personaje protagónico sea un ser humano. Como ejemplo baste el cuento maravilloso de Dino Buzzati donde una gota de agua es la protagonista absoluta del relato, o la novela anónima de literatura erótica Historia de una pulga donde el pequeño ser se convierte en el protagonista indispensable de una fabulosa crónica, despiadada en su crítica social. Y, ni Buzzati, ni el autor de esa preciosa obra anónima, dieron más referencias sobre sus personajes principales que las que podemos ofrecer en este simple análisis.


Cómo construir y contar un personaje


Dejando las genialidades que nos depara la literatura, vamos a abocarnos a la mayoría de los relatos y novelas en los que los hechos suelen sucederle a personajes “de carne y hueso”. Observamos aquí varias cuestiones importantes: en principio, resulta altamente recomendable, casi obligatorio, elegir previamente a la escritura de la idea, unos pocos elementos claves para definir a los personajes que la protagonizan. Salta a la vista que del único modo que puede acertar el autor en esta selección, es después de una reflexión profunda acerca de quién es o quiénes son esos personajes que usará. Es evidente que sin este análisis nos veremos incapacitados de elegir con precisión el breve puñado de rasgos (físicos, psicológicos, morales y /o históricos, etc), que presentaremos a los lectores a fin de que puedan acceder a la vivencia del relato, sin cuestionamientos o reparos que intercepten la lectura. Este análisis previo también es recomendable en el caso de escribir una novela pero hay una gran diferencia entre el plazo que se nos otorga para mostrar a nuestros personajes en uno y otro género. Digamos que en la novela podemos tener un párrafo de más que mencione ciertos aspectos no sustanciales del personaje si por ello causarle mayor daño a la obra. Pero en un cuento, esos detalles superfluos podrían echar a perder el relato. Por tanto resulta imperioso dedicarnos a ver cuáles de todos esos elementos de la fisonomía y la psiquis e historia de un personaje sirven y convienen a la idea, al conflicto que nos ocupa.


¿Un personaje de cuento?

Pongamos por caso que el protagonista somos nosotros, con nuestros rasgos físicos, nuestro carácter, gustos, vivencias, recuerdos, nuestra historia y esperanzas. Quién mejor que nosotros mismos para saber cómo es ese personaje. Pero en el caso de que sea otro el que quiera saber cómo somos, no nos servirá de mucho ese conocimiento íntimo y absoluto si no prestamos atención a quién nos pide conocernos.
Si nos quiere conocer el gerente de personal de una empresa a la que aspiramos a entrar como empleados y nos da la posibilidad de una breve carta de presentación para acompañar el currículum donde consta nuestra biografía laboral y estudios, tendríamos que recorrer la enormidad de rasgos que nos pertenecen para señalarlos en esa carta con el fin de obtener el puesto que nos interesa. Revisaremos punto por punto qué significación en ese informe puede tener por ejemplo, nuestro gusto por ir a bailar salsa a los boliches de Ramos Mejía o la fascinación que ejerce sobre nuestros sentidos el aroma a lavanda. La lógica indica que adecuaremos entonces no sólo los detalles pertinentes (exagerándolos y valorizándolos en algunos casos) sino que lo haremos en un lenguaje acorde con el tipo de puesto laboral que estamos tratando de conseguir. De nuestra pericia resultará el convencimiento para ese gerente de que somos la persona ideal para ocupar el puesto. El mismo mecanismo usamos en un cuento. Análisis y selección de datos y rasgos para ofrecer al lector un personaje capaz de haber vivido aquello que contamos.
En la próxima clase veremos con qué situación cotidiana podríamos comparar la construcción de un personaje de novela.



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