“Es lícito,
supongo, preguntarme si el Paul Sheldon de Misery soy yo.
Seguro que tenemos mucho en común, pero creo que si
sigues escribiendo narrativa descubrirás que todos
los personajes que creas tienen algo de ti. Cuando te preguntas
qué hará un personaje en determinadas circunstancias,
la decisión que tomas se basa en lo que harías
tú ( o en lo que no, tratándose del malo). A
esas versiones de ti mismo se añaden rasgos de personalidad,
tanto atractivos como desagradables, observados en los demás
(por ejemplo, alguien que se hurga en la nariz cuando se cree
que no lo ve nadie). Queda el tercer elemento, que es maravilloso:
la imaginación pura. Es lo que me permitió convertirme
brevemente en enfermera psicópata al escribir Misery.
Y en el balance final, no fue difícil ser Annie Wilkes.
De hecho tuvo su gracia. Más difícil, creo,
fue ser Paul. Él estaba cuerdo, y yo también.
Tenía menos emoción.”
STEPHEN KING
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