Gabriel García Márquez:
“Estoy convencido de que el mundo se divide entre
los que saben contar historias y los que no, así como,
en un sentido más amplio, se divide entre los que cagan
bien y los que cagan mal, o, si la expresión les parece
grosera, entre los que obran bien y los que obran mal, para
usar un piadoso eufemismo mexicano. Lo que quiero decir es
que el cuentero nace, no se hace. Claro que el don no basta.
A quien sólo tiene la aptitud pero no el oficio, le
falta mucho todavía: cultura, técnica, experiencia...
Eso sí: posee lo principal.”
Liliana Heker:
“En literatura no existen sinónimos ni equivalencias:
no es lo mismo un rostro que una cara, o que una jeta: “dijo
que estaba harto” no equivale a “-estoy harto-dijo”.
Raymond Carver:
“La definición que da V.S. Pritcher del cuento
como “algo vislumbrado con el rabillo del ojo”,
otorga a la mirada furtiva categoría de integrante
del cuento. Primero es la mirada. Luego esa mirada ilumina
un instante susceptible de ser narrado. Y de ahí se
derivan las consecuencias y significados. Por ello deberá
el cuentista sopesar detenidamente cada una de sus miradas
y valores en su propio poder descriptivo. Así podrá
aplicar su inteligencia, y su lenguaje literario (su talento),
al propio sentido de la proporción, de la medida de
las cosas: cómo son y cómo las ve el escritor;
de qué manera diferente a las de los demás las
contempla. Ello precisa de un lenguaje claro y concreto; de
un lenguaje para la descripción viva y en detalle que
arroje la luz más necesaria al cuento que ofrecemos
al lector. Esos detalles requieren, para concretarse y alcanzar
un significado, un lenguaje preciso, el más preciso
que pueda hallarse. Las palabras serán todo lo precisas
que necesite un tono más llano, pues así podrán
contener algo. Lo cual significa que, usadas correctamente,
pueden hacer sonar todas las notas."
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