Abelardo Castillo:
Montaigne decía que él empezaba a pensar
cuando se sentaba a escribir; Edgar A. Poe que más
vale no sentarse a escribir sin haber terminado de pensar.
En el fondo es igual. Se puede pensar con la cabeza o sobre
un papel. Pero a pensar sobre el papel no lo llames “escribir”.
Se llama “primer borrador”.
Juan Bosch:
La manera natural de comenzar un cuento fue siempre el
"había una vez" o "érase una
vez". Esa corta frase tenía -y tiene aún
en la gente del pueblo- un valor de conjuro; ella sola bastaba
para despertar el interés de los que rodeaban al relatador
de cuentos. En su origen, el cuento no comenzaba con descripciones
de paisajes, a menos que se tratara la presencia o la acción
del protagonista; comenzaba con éste, y pintándola
en actividad. Aún hoy, esa manera de comenzar es buena.
El cuento debe iniciarse con el protagonista en acción,
física o psicológica, pero acción; el
principio no debe hallarse a mucha distancia del meollo mismo
del cuento, a fin de evitar que el lector se canse.
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