Jorge Luis Borges:
En el caso de un cuento, por ejemplo, bueno, yo conozco
el principio, el punto de partida, conozco el fin, conozco
la meta. Pero luego tengo que descubrir, mediante mis muy
limitados medios, qué sucede entre el principio y el
fin. Y luego hay otros problemas a resolver; por ejemplo,
si conviene que el hecho sea contado en primera persona o
en tercera persona. Luego, hay que buscar la época;
ahora, en cuanto a mí "eso es una solución
personal mía", creo que para mí lo más
cómodo viene a ser la última década del
siglo XIX. Elijo "si se trata de un cuento porteño",
lugares de las orillas, digamos, de Palermo, digamos de Barracas,
de Turdera. Y la fecha, digamos 1899, el año de mi
nacimiento, por ejemplo. Porque ¿quién puede
saber, exactamente, cómo hablaban aquellos orilleros
muertos?: nadie. Es decir, que yo puedo proceder con comodidad.
En cambio, si un escritor elige un tema contemporáneo,
entonces ya el lector se convierte en un inspector y resuelve:
"No, en tal barrio no se habla así, la gente de
tal clase no usaría tal o cual expresión."
El escritor prevé todo esto y se siente trabado. En
cambio, yo elijo una época un poco lejana, un lugar
un poco lejano; y eso me da libertad, y ya puedo fantasear
o falsificar, incluso. Puedo mentir sin que nadie se dé
cuenta, y sobre todo, sin que yo mismo me dé cuenta,
ya que es necesario que el escritor que escribe una fábula
"por fantástica que sea" crea, por el momento,
en la realidad de la fábula.
Jean Paul:
No pongáis la cuna de vuestro héroe a la
vista de todos los lectores... Nos gusta conocer al héroe
con algunos palmos de estatura; sólo después
podéis enseñarnos algunas de las reliquias de
su infancia; porque no son las reliquias las que hacen importante
al hombre, sino éste el que confiere valor a aquellas.
William Faulkner:
Un escritor necesita tres cosas: experiencia, observación
e imaginación. Cualesquiera dos de ellas, y a veces
una puede suplir la falta de las otras dos. En mi caso, una
historia generalmente comienza con una sola idea, un solo
recuerdo o una sola imagen mental. La composición de
la historia es simplemente cuestión de trabajar hasta
el momento de explicar por qué ocurrió la historia
o qué otras cosas hizo ocurrir a continuación.
Un escritor trata de crear personas creíbles en situaciones
conmovedoras creíbles de la manera más conmovedora
que pueda. Obviamente, debe utilizar, como uno de sus instrumentos,
el ambiente que conoce.
Julio Cortázar:
Un escritor argentino, muy amigo del boxeo, me decía
que en ese combate que se entabla entre un texto apasionante
y su lector, la novela gana siempre por puntos, mientras que
el cuento debe ganar por knockout. Es cierto, en la medida
en que la novela acumula progresivamente sus efectos en el
lector, mientras que un buen cuento es incisivo, mordiente,
sin cuartel desde las primeras frases.
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