> Llevar al papel,
en sólo un par de oraciones, el esbozo de cada una
de las historias que se nos ocurren en un par de horas. Convirtámonos deliberadamente en una máquina
de disparar ideas.
Vayamos a pescarlas allí donde se esconden las que
más nos perturban, las que nos dan pudor, o las que
parecen cargar con algo excitante, secreto o doloroso. Seamos
audaces e incisivos.
> De todas estas ideas anotadas
elijamos la que más nos atraiga. Dediquémosle
un par de días a pensar en ella, a pensar por dónde
comenzaríamos a contarla, qué parte estaría
en el centro del asunto, cómo podría cerrar.
Si se nos ocurren varias opciones para la misma historia,
anotemos cada una de estas formas posibles, o estructuras.
> De todas esas estructuras
posibles busquemos la que nos parezca más simple, o
la más cercana a nuestra sensibilidad.
Escribámosla, comenzando sin preámbulos, sin
titubeos.
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