*Buscar algunos textos que hayamos escrito e intentar describir, en una o dos frases, de qué se tratan. Si no tenemos aún material escrito, podemos hacerlo con cuentos que nos gusten, afilando la oración u oraciones, que definan la historia.
Es un ejercicio saludable que conviene tener practicado para el momento ¿dichoso? en que nos sentemos frente a un editor y nos haga la pregunta: ¿Bueno, y de qué trata la obra? ( y ojo que por lo general no se refieren a cuento sino a novelas, que parecen ser la modalidad favorita de los editores actuales). También es común este ejercicio en el medio cinematográfico: cuando un guionista termina el libreto de un film debe hacer una sinopsis de menos de una página sobre las 90 que tiene por lo general un guión medio, plagado de diálogos y situaciones enrevesadas, escenarios diferentes, personajes, etc. Esa sinopsis será la que entregue a los productores con el objetivo de convencerlos de que ese guión es mejor que cualquier otro. Así que, los que querían evitar este ejercicio diciendo, bah, no es para mí porque mis historias rondan las treinta páginas, mejor que busquen otra excusa.
*Buscar sucesos cotidianos (en el trabajo, en un medio de transporte, en la universidad, en la cocina de nuestra casa, en el lugar donde normalmente nos desenvolvemos) y narrarlos luego de hacernos algunas de estas pregunta: ¿Qué sucedió en definitiva? ¿Quiénes fueron los implicados directos? ¿Cuándo comenzó el suceso? ¿Si tuviera que presentar a los personajes y al lugar donde ocurrió el suceso con un mínimo de datos claves, cuáles pondría? ¿Cómo terminó el suceso? ¿Podría cambiar algún dato de la realidad para volverlo más interesante? Al narrarlo, tener en cuentas los tres momentos estructurales de la narración. Generalmente el medio en el que nos desenvolvemos presenta las mejores ocasiones para encontrar situaciones narrativas, esto no quiere decir que no podamos hacer un cuento sobre los monjes del monte Athos, por ejemplo, pero será mejor que para hacerlo, tratemos de investigar tanto sobre su tipo de vida que lleguemos a considerarla el medio en el que nos desenvolvemos.
*Comenzar a escribir un texto con una palabra u oración que resulte evocadora, que nos conmueva, (Ancla, Ropa de lana, Las uvas negras, Jamás había escuchado ese nombre, Estábamos besándonos cuando apareció, Perdidos y sin puntos de contacto con el exterior) seguir escribiendo sin detenernos hasta que comencemos a sentir que hay algo allí que está resonando de una manera especial, que sentimos el deseo de detenernos en ese punto. Describir exactamente qué es ese asunto que nos ha conmovido. Hacerlo con pocas palabras.
Muchas veces es buceando en nuestro mundo interno donde encontramos las resonancias de algo que nos ha impactado, y eso que nos ha impactado, es buen material para abrir en una historia. Ejercitándonos en este tipo de proceso con continuidad, vamos a descubrir un mecanismo natural de mirada y filtro, la realidad deja de ser lo que era afuera para convertirse en lo que hemos decidido. Escribamos sobre esta otra realidad. |