| Este espacio está destinado a todos aquellos aspirantes a iniciarse en el oficio de escribir y requiere nada más, pero nada menos, que un grado importante de compromiso. ¿Compromiso con qué? ¿Es que uno puede comprometerse a escribir aunque no esté inspirado? ¿Es que existe un oficio de escribir? son algunas de las preguntas que pueden estar haciéndose los lectores de esta página. La respuesta es terminante: Sí, hay un oficio difícil y hermoso, gratificante y arduo, en el que vamos a iniciar a cada uno de los que acepten el compromiso de seguir estas clases, semana tras semana, durante algunos meses; el compromiso de trabajar en las consignas propuestas, el compromiso de leer los textos que se sugieren.
¿Hay un modo de perfeccionarse en la técnica de escribir? le preguntan a Truman Capote en una entrevista y él contesta: La creación literaria tiene leyes de perspectiva, de luz y sombra, al igual que la pintura o la música. Si uno nace conociéndolas, magnífico. Si no, hay que aprenderlas. A continuación hay que reordenarlas a conveniencia de uno. Abelardo Castillo denomina a este oficio, el oficio de mentir, y afirma que la realidad contada tal como fue no tiene sentido para un escritor. Liliana Heker, por su parte, nos dice que las ganas de escribir vienen escribiendo, que es inútil esperar el instante perfecto, aquel en el que todos los problemas del mundo exterior han desaparecido. Y Stephen King autor de innumerables best sellers y conocedor -como pocos- del oficio, aconseja: Si quieres ser escritor, lo primero es hacer dos cosas: leer mucho y escribir mucho. No conozco ninguna manera de saltear esto. No hay ningún atajo.
En el desarrollo de las clases iremos descubriendo cuánta verdad hay en las palabras de estos oficiantes de la narrativa, y de un modo sencillo y dinámico, adecuado al formato que nos impone un espacio virtual, iremos adentrándonos en algunos secretos del oficio.
No pretenderemos dictar la receta magistral de la literatura, porque no hay recetas, sólo aproximaciones más o menos acertadas, traspaso de experiencias, recopilaciones de ideas que pueden ayudar al que se inicia en la tarea. Aunque la mejor fórmula para encontrarse ejercitando el oficio es justamente, escribiendo sin parar, con calor y con frío, a pesar de las circunstancias variables que tocan a nuestra puerta. Pues, por más instrucciones inteligentes, teorías novedosas, análisis brillantes que se brinden, no habrá ni siquiera percepción del oficio para el que no siente a escribir con regularidad. Podemos verter aquí una concepción del oficio, la que nos sirve a nosotros. Puede haber muchas, como tantos escritores haya en el universo. Aunque cuando se trata de procedimientos, y con las excepciones de toda regla, existe, ente todos los que practicamos este fascinante oficio una coincidencia esencial: hay algo que capta nuestra mirada, algo que se recorta en la infinitud de experiencias, visiones, sueños y palabras que nos rodean o que llevamos dentro, y ese algo nos pide ser registrado, nos pide nacer. Si contamos con las herramientas y los recursos adecuados, y estamos dispuestos a trabajar sin claudicaciones, ese algo puede convertirse en una pieza literaria, y liberarnos, por fin, de esa voz insistente que pide ser expresada.
Bienvenidos entonces, a un espacio de trabajo y compromiso. |